Nueva etiqueta energética

29abr


La nueva norma sobre etiquetado energético, donde la eficiencia energética es el eje principal, ofrece a los usuarios y consumidores información más clara y comprensible, lo que les permite tomar decisiones fundadas sobre el consumo energético de todos los productos percibiendo claramente cuál es la opción más eficiente.

Además, la información sobre productos sostenibles promueve al mismo tiempo la innovación y las inversiones en la elaboración de productos cada vez más eficientes desde el punto de vista energético.

La simplificación de las etiquetas energéticas de los electrodomésticos ya es una realidad que se ha llevado a cabo realizando un reescalado de las mismas, que ya no incluirá las clases A+, A++ y A+++ que llevan algunos productos, sino que se clasificarán de la A a la G (de más a menos eficientes). Esta reorganización de las clasificaciones puede traducirse en que productos antes marcados con la categoría “A+++”, pasen a la categoría “C” de la nueva normativa. Esto no significa que haya empeorado, sino que el nuevo etiquetado es más estricto y al principio la categoría “A” estará vacía, mientras que muy pocos productos obtendrán la puntuación “B” o “C”. Esto se ha realizado así para dejar margen de mejora para los próximos años.

Además, se han introducido otros innovadores elementos que varían ligeramente su diseño, tales como la inclusión de un código QR en la esquina superior derecha, a través del que se puede acceder mediante cualquier teléfono inteligente o tableta y que te proporciona más datos sobre el producto.

Por otro lado, según la tipología del electrodoméstico, se le asignan unos pictogramas diferentes, que aparecen en la parte inferior de la etiqueta y que se interpretan fácilmente por las personas consumidoras y usuarias, que destacan características del aparato en cuestión, como el volumen expresado en litros (L), ruido medido en decibelios dB y la clase de emisión de ruido en una escala de A a D.

Estas nuevas etiquetas serán revisadas cuando el 30% de los productos en el mercado comunitario reciban la máxima clasificación (“A”) o cuando el 50% esté en  las franjas “A” y “B”, para asegurar su utilidad. Se irá haciendo hueco a los electrodomésticos que revolucionarán la tecnología doméstica de aquí a un tiempo y así poder reconocer debidamente sus innovaciones.